
Un corona virus, de esos que tienen una forma esférica con unas protuberancias superficiales, que le dan un aspecto singular, a veces medio divertido, esconde en su interior unas partículas de proteína, que al entrar a las células de los hospedantes se multiplican y les causan daño o en su funcionamiento o en su constitución. (continúe click en la Web):

Tantas singularidades como diferencias estructurales en nuestra sociedad, obligarían a pensar en la hipotética “solución exprés” que se ajustara a las particulares y a veces únicas situaciones que enfrentan, como efectos del COVID – 19, ciudadanos, organizaciones y empresas. Hipótesis de imposible aplicación. En ese sentido meterse en los zapatos de los tomadores de decisiones, sería lo màs indicado desde el sentido crítico, con ajuste a las realidades. (continúe click en la Web):

¿Se acuerdan de Manuel Antonio Noriega el dictador de Panamá? Este personaje participó en el ajedrez de la geopolítica en el momento preciso. En los años sesenta, en plena Guerra Fría, se empezó a mover apoyado por la CIA; en 1981 falleció el general Omar Torrijos, en un accidente aéreo, cuando estalló su avión en el aire; todos sospechaban que el autor del atentado había sido Noriega, porque Torrijos era un demócrata, con claro liderazgo en América Latina y se había convertido en una piedra en el zapato para el régimen de Estados Unidos. (continúe click en la Web):